Educando en Familia

La familia es donde se inicia la formación valoral, ya que es en ella donde se le transmite al menor diversas ideologías, costumbres, tradiciones y reglas pero la crisis de valores principalmente en el nivel educativo de primaria refleja altos índices de violencia, intolerancia y faltas de respeto hacia la comunidad escolar, por lo que es muy importante la intervención en el núcleo familiar pero también es importante la figura del docente para la formación de los menores y así en conjunto puedan promover los valores tanto en el hogar como en la institución educativa.

La educación de los padres conduce a sus hijos a reconocer tanto sus propios límites intelectuales como los sociales, desarrollando un juicio reflexivo para actuar a partir de la conflictiva confluencia de lo que desea y puede hacer.

Lo que está pasando actualmente con la familia es que los menores si manifiestan valores, es fácil que los modifiquen por influencias externas (medios de comunicación, compañeros de la escuela o de su comunidad o grupo de amigos) o tienen valores que no concuerdan con la convivencia de la sociedad en la cual se desarrollan. Una de las causas probables, son las consecuencias negativas del mundo actual, donde para poder llevar el sostén de la familia, regularmente trabajan tanto el padre como la madre, resultando poca convivencia con los hijos, siendo presa fácil de las influencias externas con las cuales pasan más tiempo del que conviven los padres con los hijos, estos llegan tensos, fatigados por la carga de trabajo y competitividad que impera en el mundo laboral actual donde si no eres eficiente puedes perder el trabajo.

La familia es fundamental en el desarrollo del menor, una de las situaciones que se presentan con más frecuencia hoy en día, es que el padre cuando tiene tiempo acude a la escuela y no pregunta que hizo mi hijo, si no que le hicieron a mi hijo; quiere decir que el padre tiene poca comunicación con el maestro y cree lo que el hijo le dice respecto a un mal comportamiento o una mala calificación, que claro en la mayoría de los casos se sitúa como víctima. Una gran labor de la familia y la escuela es inculcar y reforzar valores para que el niño los interiorice realmente y pueda tener fortalezas ante situaciones negativas y saber elegir qué es lo bueno para él.

Se distinguen varios estilos educativos (Baumrind, 1971 y Maccoby y Martín, 1983 en Coloma, 1993), que vienen determinados por la presencia o ausencia de dos variables de  la relación padres-hijos: el monto de afecto o disponibilidad paterna a la respuesta y el control o exigencia paterna que se pone en la relación padres-hijos. De la atención de estas dos variables surgen cuatro tipos de padres:

  • Autoritativo recíproco, en los cuales estas dos dimensiones están equilibradas: se ejerce un control consistente y razonado a la vez que se parte de la aceptación de los derechos y deberes de los hijos, y se pide de estos la aceptación de los derechos y deberes de los padres.

  • Autoritario-represivo, en este caso si bien el control existente es tan fuerte como en el caso anterior, al no estar acompañado de reciprocidad, se vuelve rígido, no dejando espacio para el ejercicio de la libertad de parte del hijo.

  • Permisivo-indulgente, en este caso no existe control de parte de los padres, que no son directivos, no establecen normas. De todos modos, estos padres están muy implicados afectivamente con sus hijos, están atentos a las necesidades de sus hijos.

  • Permisivo-negligente, en este caso, la permisividad no está acompañada de implicación afectiva, y se parece mucho al abandono.

Las reglas familiares son en general implícitas y provienen de las familias de origen y se transmiten de generación en generación. Las reglas pueden funcionar como vehículos concretos de expresión de los valores, ya que en general responden a una determinada escala de valores, sea esta explícita o no. También pueden responder a la tradición y ser el principal obstáculo para el cambio. Las reglas familiares constituyen indicadores comunicacionales por excelencia. A través de ellas se determina quién habla con quién, quién tiene derecho a qué, cómo se expresan los afectos, qué se penaliza, que se premia, a quién le corresponde hacer qué.

Educación en Valores y Familia

Un programa que tiene como propósito brindar apoyo y acompañamiento psicológico, psicoeducativo, emocional y social a padres de familia. A su vez, busca que la experiencia educativa trascienda de la adquisición y acumulación de conocimientos a la construcción del propio conocimiento enfocado en principios, valores y herramientas reflexivas para el desarrollo personal, la autonomía, la participación ciudadana y la construcción de proyectos de vida en el marco del Buen Vivir.

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Liderazgo para padres
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1. Estimular de la misma forma para que sean líderes

Reflexionen acerca de los distintos mensajes que le pueden estar enviando a su hija o hijo acerca de la ambición, el futuro éxito y el liderazgo. Los padres pueden legitimar los sueños más ambiciosos de una niña con reconocimiento y estímulo. Pregúntenle a su hija/o cómo cambiaría el mundo. Inviten a decirles lo que significa el liderazgo para ella/ él.

 

2. Sean consciente de la forma en que ustedes hablan

Tengan en cuenta cómo se comunican delante de su hijos/as y eviten utilizar evasivas o suavizar sus opiniones con descargos de responsabilidad o disculpas. También sean conscientes de cómo habla su hija/o.

 

3. Hogar equitativo

Su hogar es un poderoso salón de clases para sus hijos, intercambien las tareas. Si ciertos quehaceres reciben una asignación mayor, distribuyan dichos quehaceres de manera equitativa. Si ustedes terminan realizando los quehaceres en un intento de evitar otra ronda de quejas, tengan cuidado de no realizar el trabajo de un niño más que el del otro.

4. Enseñar a respetar sus sentimientos

Enséñenle a su hija/o a saber que está bien sentir lo que sea que sienta y hablar de ello. Es posible que no le agraden todos sus sentimientos, pero son una parte importante de su personalidad. De la misma manera que tenemos que cuidar nuestros cuerpos, también tenemos que cuidar nuestros sentimientos. Muéstrenle por medio de ejemplos: eviten negar, cuestionar o dudar de sus sentimientos con frases como “No es para tanto” o “No exageres”. A veces, tenemos que decir lo que pensamos simplemente para mostrar que creemos que debemos ser escuchados, incluso si el resultado no es el que esperábamos.

 

5. Reconozcan su influencia

Ser conscientes del poder de sus palabras y acciones ya que son importantes. Háganle saber que ustedes la/lo valoran por quién es ella/él por dentro.

6. Tomar el poder en los deportes y actividades organizados

Que forme parte de un equipo, el desarrollo de su capacidad atlética es solo una parte de lo que ella aprenderá allí. Aprovechen el campo de juego como si fuera un salón de clases donde su hijo/a aprenderá un conjunto invalorable de habilidades sociales y psicológicas. Si no está interesado/a en los deportes, ayúdenla a buscar otra actividad donde pueda ser parte de un equipo. Ya sea de debate, de música o de ajedrez, siempre hay un grupo para todos.

7. Dejen que resuelvan sus propios problemas

Cuando su hijo/o tenga un problema, hagan una pausa y pregunten: “¿Qué quieres hacer al respecto?”. Si responden “No lo sé”, ayúdenle a considerar las estrategias que podría usar para lidiar con la situación, y luego pregúntenle acerca de las posibles consecuencias. Permitan que decidan lo que quiere hacer (dentro de lo razonable). Brindar la oportunidad de que sea dueño/o de su decisión y aprenda la lección si no resulta como lo esperaba. La confianza que ustedes pongan en su capacidad para resolver problemas por sí misma construirá su propia confianza

Protocolos y rutas de actuación
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Objetivo: Establecer lineamientos de actuación para las personas que conforman la comunidad educativa frente a situaciones de hechos de violencia.

 

Importancia de la salud mental
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La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones. La salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la adultez y la vejez.

 

La salud mental es motivo de nuestra atención y por una buena razón. Un cuerpo saludable puede prevenir ciertas enfermedades, como afecciones cardíacas y diabetes, y ayudarte a mantener tu independencia a medida que envejeces.

 

La salud mental es igual de importante que la salud física, y no hay que descuidarla. Incorporar ejercicios de destreza mental a su rutina diaria le brindará los beneficios de una mente lúcida y un cuerpo saludable en los años por venir.

 

La salud mental implica mantener la aptitud mental y la salud emocional en plena forma. No significa entrenarse para las Olimpiadas Matemáticas ni sobresalir en una evaluación de coeficiente intelectual. Abarca una serie de ejercicios que incentivan a lo siguiente:

  • Ir más despacio.

  • Liberar tensiones.

  • Estimular la memoria

  •  “La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.” (Daniel Goleman).

  • Para identificar las oportunidades y crear un espacio seguro y cómodo que permita innovar, debemos cambiar el chip: apostar por transformar nuestra actitud en vista de que no podemos transformar la situación.

  • Esta nueva normalidad requiere que prioricemos el bienestar colectivo sobre el individual. Pensar “Si tú estás bien, yo estoy bien”, debe ser parte de nuestras creencias y nuestra manera de unirnos a otros para cuidar de todos.

  • “No importa lo que te pase, sino lo que haces con lo que te pase”. Gestionar nuestras emociones de forma responsable, al reconocer nuestras susceptibilidades, permite abordar la circunstancia de una mejor manera.

  • Es importante reconocer que antes del pensamiento viene la emoción. “Ningún proceso de pensamiento, decisión, análisis o acción se realiza sin antes pasar por la emoción”.

  • Por ello, asociar estas emociones a reacciones positivas (como el placer, el agrado, la alegría o la recompensa) facilitará comportamientos más estables, llenos de optimismo y solidaridad.

  • - Validar la experiencia emocional: escuchar a tu hijo y reconoce sus emociones

  • - Usa las emociones como oportunidad de conectar, aprender y enseñar

  • -Enfoca su energía emocional hacia la resolución del problema

  • -Aprende a marcar límites

  • -No invalides sus emociones

  • -No le mientas para evitar su reacción emocional

  • - No lo ignores

  • Nota: Si deseas informarte sobre estos tips ingresa en el siguiente link: https://ninosdeahora.tv/blog/el-manejo-de-las-emociones-con-los-ninos-y-jovenes-de-ahora/

Inteligencia Emocional
Tips para ayudar al manejo de emociones de nuestros hijos
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